La primera pregunta que me hace casi todo el mundo antes de su primera lectura es siempre la misma: "¿El tarot realmente funciona?" Y mi respuesta siempre es la misma también: depende de para qué lo usás.
El tarot no es una máquina del tiempo. No te va a decir exactamente qué va a pasar el martes que viene, ni si esa persona te va a escribir. Lo que sí puede hacer es algo mucho más valioso: mostrarte lo que ya está ocurriendo debajo de la superficie.
"El tarot es un espejo, no una bola de cristal. Cada carta refleja algo que ya estás viviendo, sintiendo o resistiendo."
El origen: más antiguo de lo que creés
El tarot tiene sus raíces en el siglo XV en el norte de Italia, donde las barajas de 78 cartas se usaban originalmente para jugar. Fue recién en el siglo XVIII que empezó a adoptarse como herramienta de introspección y adivinación.
Hoy, el tarot más conocido es el llamado Rider-Waite, creado en 1909 por Arthur Edward Waite e ilustrado por Pamela Colman Smith. Es la baraja con la que yo trabajo, y la que ves en la mayoría de las lecturas actuales.
¿Cómo está estructurado?
Una baraja de tarot tiene 78 cartas divididas en dos grupos:
- Arcanos Mayores (22 cartas): representan fuerzas y arquetipos universales — El Loco, La Emperatriz, La Torre, El Mundo. Son las cartas "grandes", las que hablan de temas de fondo en tu vida.
- Arcanos Menores (56 cartas): divididas en cuatro palos (Bastos, Copas, Espadas y Oros), hablan de situaciones cotidianas, emociones, conflictos y recursos prácticos.
¿Para qué sirve realmente una lectura?
Esto es lo que nadie te dice cuando vas a una lectura de tarot por primera vez: las cartas no tienen el poder. El poder lo tenés vos. Lo que hacen las cartas es activar un proceso de reflexión — sacar a la superficie cosas que ya sabés pero que no te animás a ver.
Una buena lectura de tarot te puede ayudar a:
- Ganar claridad sobre una situación que sentís confusa
- Identificar patrones que se repiten en tus relaciones o decisiones
- Explorar diferentes perspectivas ante una encrucijada
- Conectar con tu intuición cuando el ruido del día a día la tapa
- Procesar emociones que todavía no encontraron palabras
"No vengas al tarot buscando que alguien decida por vos. Vení a escucharte."
¿Y la adivinación?
Seré honesta: hay lectoras que trabajan desde un lugar predictivo, y hay otras que trabajamos desde un lugar más reflexivo. Yo soy de las segundas. Para mí, el tarot es una conversación — no un dictamen.
Cuando aparece una carta como La Torre, no significa que algo malo va a pasar. Significa que hay algo en tu vida que está listo para derrumbarse — y que quizás es hora de que lo deje caer, en lugar de seguir sosteniéndolo.
¿Quién puede hacerse una lectura?
Cualquier persona, en cualquier momento. No necesitás creer en nada en particular. No necesitás ser espiritual ni tener experiencia previa. Lo único que necesitás es estar dispuesta a mirarte con honestidad.
Eso es lo que yo traigo a cada sesión: un espacio sin juicio donde lo que aparece puede aparecer.
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